Bodas

Thomas y Laura
La boda de Thomas y Laura fue un rayo de sol en un día lluvioso, y no es un recurso poético, es una explicación literal. Todo apuntaba a que habría que sacar el paraguas pero quedó un día genial por el tiempo, los amigos, la familia, el cariño y el amor, mucho amor, que había. La fiesta en el banquete fue genial. Aportamos pruebas.

Post boda Valencia
Os dejamos una pequeña muestra del súper reportaje que les hicimos a Miguel y Amparo. El día dio un juego nivel "top" y la post boda, ¡aún más! Nos dimos un paseo por Valencia y después por la Devesa. Nos encantó el resultado, a ver coincidís con nosotros.
Post boda Valencia
Unas semanas después de la boda, David y Sara se enfundaron traje y vestido para ir a la aventura, a un puñado de kilómetros de Valencia. En la montaña, con los colores del atardecer, pronto nos dimos cuenta que había valido la pena pegarse la kilometrada. Las fotos quedaban, con permiso, ¡guapísimas! Acabamos muy contentos los cuatro. Sí, felices.
Los novios en el Photocall vintage
Rescatamos después de un buen tiempo, suficiente como para ser uno más en la familia, el Photocall de Manu y Ana. Se lo debíamos. ¡El momento Photocall fue genial! Gorros, gafas, antifaces y... ¡acción! Aquí está el resultado.
Novios en Valencia
La boda de José y Karen es de esas que pasa el tiempo y se recuerdan con una sonrisa. La visita a José antes de la ceremonia, entre familiares y amigos fue muy top, con un ambientazo espectacular. Todas las bodas deberían ser así: fuera nervios y fiesta desde el primer minuto. Con Karen pasó exáctamente lo mismo. Y así, entre muchas sonrisas, llegamos a los momentos álgidos en un día primaveral.
Post Boda otoñal
Cuando pasa el verano las hojas de muchos árboles caen, otras cambian de color y los ocres inundan el paisaje, que luce húmedo tras las primeras lluvias otoñales. El marco para hacer fotos es espectacular, y si los novios dan tanto juego como Ana y Manu, ¡aún más! Nos encanta este reportaje, ¿y a vosotros?
Pablo y Lidia nos pidieron un trabajo muy especial. Lleno de tensión, porque el montaje se tiene que hacer en el convite, entre sorpresa y sorpresa, pero súper reconfortante: un vídeo resumen del día hasta el banquete con los mejores momentitos. La proyección ese mismo día, con ellos en medio del salón y todos los invitados atentos... ¡No tiene precio!
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